Efecto riqueza vs. Efecto pobreza Septiembre 10, 2009
Posted by cperez (carlos) in Director Financiero, General.Tags: CFO, Director Financiero, Recuperación económica
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Cuando el entorno económico crece, nos sentimos bien, consumimos más y mejores cosas… en definitiva, nos sentimos más ricos. El boom inmobiliario ha sido un ejemplo clarísimo de esta forma de comportamiento humano. Y cuando este boom pincha, todos en general dejamos de sentirnos tan positivos, y padecemos el efecto pobreza, efecto que sienten incluso las personas que siguen manteniendo su poder adquisitivo. Aparece el temido exceso de pesimismo no justificado.
Ante esto, ¿Cómo debe actuar la dirección financiera?
Un artículo interesante de Oriol Amat en la Harvard Deusto reflexiona sobre ello, y da en la clave en dos cosas importantísimas.
- Por encima de cualquier cosa la dirección financiera debe trabajar para maximizar la rentabilidad, definir un rango de riesgo aceptable y garantizar la liquidez necesaria para llevar a cabo las operaciones de la compañía.
- A pesar de que las ventas caigan, la morosidad se dispare…, la dirección financiera no debe caer en la negatividad. Nunca debemos perder los objetivos a largo plazo, debemos trabajar siempre con la destreza de saber utilizar en cada momento los instrumentos de cobertura y ser ágiles a la hora de tomar medidas de ajuste de costes (medidas impopulares). Este año ha quedado demostrado que las estrategias financieras conservadoras son las mejores para pasar la “tormenta” de los períodos de recesión, pero nunca debemos olvidarnos que nuestra responsabilidad final es trabajar para que la empresa puede seguir creando riqueza.
Exista o no recesión, los financieros debemos trabajar siempre para ayudar a nuestras empresas a seguir creando riqueza.
El exceso de negatividad, pesimismo, opino que no es bueno en ninguna parcela de nuestra vida. Considero que tenemos que buscar siempre un punto de equilibro, algo bastante complicado muchas veces.
Centrándonos en el marco de las finanzas, un financiero tiene que tener sangre fría para no “perder el norte y el rumbo”, siendo capaz de adaptarse a escenarios económicos cambiantes con cambios de estrategia, pero como bien dices, sin perder los objetivos a largo plazo.
En los momentos de recesión se hacen también grandes inversiones… es más, muchas de las inversiones más rentables se han hecho en estos períodos.